Hace casi cuatro décadas, el entonces gobernador Heladio Ramírez López tomó una decisión que cambiaría para siempre el mapa de la educación superior en Oaxaca: poner en manos de un académico de talla internacional la tarea de construir una universidad prácticamente desde cero. Su nombre: Modesto Seara Vázquez.
Instinto Noticias / Frank Santiago / Oaxaca de Juárez Oax.- Hay decisiones de gobierno que duran lo que dura una administración. Y hay otras que terminan construyendo instituciones que sobreviven a los gobiernos.
La historia del Sistema de Universidades Estatales de Oaxaca (SUNEO) pertenece a la segunda categoría.
En 1988, Heladio Ramírez López recurrió a Modesto Seara Vázquez, jurista, internacionalista y académico de enorme prestigio, para diseñar un proyecto universitario para Huajuapan de León.
No era una elección improvisada.
Seara había desarrollado una destacada carrera académica en México y en el extranjero. Había estudiado Derecho en Madrid y obtenido el doctorado en Derecho Internacional en la Sorbona de París. En México había sido profesor e investigador de la UNAM, fundador del Centro de Relaciones Internacionales y protagonista de una larga trayectoria en el estudio de las relaciones internacionales y el derecho.
Y había otro vínculo que hacía particularmente significativa aquella decisión: Seara había sido profesor de Heladio Ramírez en la Facultad de Derecho de la UNAM.
El gobernador conocía, por experiencia directa, la capacidad académica del hombre al que estaba confiando una tarea que iba mucho más allá de construir una escuela.
Una universidad donde casi nadie la imaginaba
El proyecto comenzó a tomar forma en Huajuapan de León.
En 1990 inició actividades la Universidad Tecnológica de la Mixteca (UTM), con apenas 48 estudiantes y cinco profesores.
Lo que parecía una apuesta educativa regional terminaría convirtiéndose en un proyecto mucho mayor.
Seara concibió una universidad vinculada directamente con el desarrollo de las regiones. No solamente como un lugar para impartir clases, sino como una institución que debía investigar, generar conocimiento, difundir cultura y participar en la transformación económica y social de su entorno.
La idea era sencilla en apariencia, pero ambiciosa en sus consecuencias:
llevar educación superior de calidad a las regiones de Oaxaca, en lugar de obligar a los jóvenes a abandonar sus comunidades para buscarla.
El modelo funcionó.
¿Quién era realmente Modesto Seara Vázquez, el hombre detrás del SUNEO?
Y los siguientes gobiernos estatales decidieron extenderlo.
Así nació y creció el Sistema de Universidades Estatales de Oaxaca, conocido como SUNEO.
De aquella primera universidad en la Mixteca surgió una red que terminaría extendiéndose por distintas regiones del estado, con instituciones como la Universidad del Mar, la Universidad del Istmo, la Universidad de la Sierra Sur, la Universidad de la Sierra Juárez, la Universidad del Papaloapan y la Universidad de la Cañada, entre otras.
La decisión detrás del proyecto
Quizá uno de los aspectos más interesantes de esta historia no sea solamente lo que construyó Seara Vázquez.
Es por qué Heladio Ramírez decidió confiarle la tarea.
En una época en la que muchas decisiones públicas podían estar determinadas por intereses políticos, el gobernador puso un proyecto estratégico de educación superior en manos de un hombre cuya principal credencial era su preparación.
Un académico.
Un investigador.
Un constructor de instituciones.
Y, sobre todo, alguien con una visión universitaria que trascendía los ciclos políticos.
Seara no llegó a Oaxaca para administrar una universidad existente.
Llegó para imaginarla.
Y después tuvo la oportunidad de construirla.
Modesto Seara: el hombre detrás del modelo
La trayectoria de Seara Vázquez era poco común.
Doctor por la Sorbona, profesor e investigador de la UNAM, autor de numerosas obras y especialista reconocido internacionalmente en Derecho Internacional y Relaciones Internacionales, había desarrollado además una de las primeras aproximaciones jurídicas al entonces emergente derecho del espacio exterior.
En 1976 recibió la Condecoración del Águila Azteca, uno de los máximos reconocimientos que México concede a extranjeros por sus aportaciones al país.
Pero su mayor obra para Oaxaca no quedó en un libro.
Quedó construida en aulas, laboratorios, centros de investigación y campus universitarios distribuidos por el territorio estatal.
Durante décadas, Seara defendió una idea fundamental: una universidad pública podía convertirse en una herramienta de desarrollo regional.
Y Oaxaca terminó convirtiéndose en el laboratorio de esa idea.
Más que universidades
El legado del SUNEO no puede entenderse únicamente contando cuántos campus se construyeron.
Su importancia está en el modelo.
Universidades ubicadas fuera de la capital.
Investigación vinculada con las necesidades regionales.
Formación profesional especializada.
Infraestructura científica en regiones históricamente marginadas.
Y una concepción de la educación superior como instrumento para transformar el lugar donde se encuentra.
Ese fue, en buena medida, el proyecto que comenzó cuando Heladio Ramírez decidió acudir a su antiguo profesor.
Una pregunta para el presente
La historia de Heladio Ramírez y Modesto Seara deja una pregunta que sigue siendo vigente casi 40 años después:
¿Qué puede ocurrir cuando un gobierno decide que para construir una institución estratégica necesita primero a un académico, a un investigador y a un verdadero constructor de instituciones?
La respuesta está a la vista.
Una universidad creada en Huajuapan en 1990 terminó dando origen a uno de los sistemas universitarios públicos más particulares de México.
Modesto Seara Vázquez murió en 2022.
Pero su proyecto permanece.
Y quizá esa sea la medida más difícil de alcanzar para cualquier servidor público o académico:
construir algo que siga funcionando cuando quien lo creó ya no está.
La historia del SUNEO comenzó con una decisión política.
Pero su origen fue, sobre todo, una apuesta por el conocimiento.
Heladio Ramírez eligió a un académico. Oaxaca terminó ganando una institución.




















asi piensan los grandes hombres de Estado y el Lic. Heladio Ramirez López, lo fue, un hombre con vision de futuro y mucho amor a Oaxaca, gracias lic. por pensar en grande por Oaxaca.