A Luis Andrés López Pérez, de 28 años, sus amigos le decían “Chinito”.
Era joven, fisioterapeuta, egresado de la Universidad La Salle y trabajaba atendiendo pacientes a domicilio. Tenía una vida, una profesión, personas que lo querían y, como cualquier día, salió a realizar sus actividades.
Pero esta noche no regresó a casa.
Luis Andrés perdió la vida tras un ataque con arma de fuego en la colonia Reforma, en Oaxaca de Juárez.
Más allá de las investigaciones, de las hipótesis y de las preguntas que tendrán que responder las autoridades, hay una realidad que resulta imposible ignorar: una familia perdió a un hijo.
Y quizá el momento más doloroso ocurrió después, cuando su madre tuvo que llegar al lugar y reconocer a quien esperaba volver a ver con vida.
No hay palabras suficientes para explicar lo que significa para una madre enfrentarse a una escena así.
Y mientras las autoridades trabajan para esclarecer lo ocurrido, queda una pregunta que como sociedad deberíamos hacernos:
¿Qué está pasando en Oaxaca?
Porque detrás de cada caso no hay solamente una cifra.
Hay una madre que espera.
Un padre que recibe una llamada.
Hermanos que ya no volverán a escuchar esa voz.
Amigos que tendrán que aprender a hablar de alguien en pasado.
Y una silla vacía en una casa donde alguien ya no volverá.
Hoy, quienes conocieron a Luis Andrés no están hablando de un expediente ni de una estadística.
Están hablando de “Chinito”.
De su amigo.
De su compañero.
De su hijo.
Y eso debería recordarnos algo que a veces olvidamos entre tantas noticias:
cada vida que se pierde deja un vacío que ninguna estadística puede medir.
Ojalá la investigación avance, se esclarezca lo ocurrido y las personas responsables enfrenten las consecuencias correspondientes.
Pero también ojalá como sociedad dejemos de acostumbrarnos a estas historias.
Porque no debería ser normal despedir a alguien que simplemente salió de casa para trabajar.
Hoy una familia esperaba a Luis Andrés.
Hoy esa familia tendrá que aprender a vivir con una ausencia que nunca debió existir.
Descansa en paz, “Chinito”. 🕊️




















Mucha fortaleza para la familia del chinito como lo llamaban. Duele ver , en el mundo que estamos viendo.
La razón que haya sido , es una vida más que se pierde . Y quitemos esos malos comentarios que hacemos diciendo en qué pasos andaría. Porque siempre decimos eso.
juzgamos al que partió de esta vida y los que nos quitan la vida que . No es justo Basta ya !!!!!!