DE VENDER AZULEJOS A ESCONDERSE EN SUIZA: EL CASO AMÍLCAR OLÁN PONE BAJO LA LUPA LOS NEGOCIOS DE LA 4T

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Lo que comenzó con una investigación periodística terminó cruzando fronteras.

El reportero Irving Pineda y TV Azteca localizaron en Lugano, Suiza, a Jorge Amílcar Olán Aparicio, empresario tabasqueño cuya trayectoria ha sido relacionada durante los últimos años con contratos, obras emblemáticas del sexenio de Andrés Manuel López Obrador y una estrecha cercanía con los hijos del expresidente, particularmente Andrés Manuel López Beltrán, “Andy”.

El dato resulta llamativo por la transformación de su actividad empresarial.

De acuerdo con investigaciones periodísticas, Olán comenzó dedicado a la comercialización de azulejos, muebles para baño, acabados y materiales de construcción. Incluso TV Azteca reportó que uno de sus primeros contratos en el sector público, relacionado con piezas sanitarias, apenas rondaba los 27 mil pesos. Posteriormente, su actividad empresarial se expandió hacia medicamentos, materiales pétreos, infraestructura ferroviaria y combustibles.

Y ahí comienza la historia que ha levantado preguntas.

Investigaciones periodísticas han documentado contratos relacionados con el Tren Maya y el Tren Interoceánico, además de operaciones de empresas vinculadas con Olán que han sido señaladas por posibles irregularidades fiscales relacionadas con la importación de combustible. TV Azteca reportó recientemente que una empresa ligada a su entorno fue señalada por presuntas inconsistencias en la declaración de combustible importado.

Pero quizá uno de los elementos que más ha alimentado la polémica son los audios difundidos desde 2023 y 2024.

En una de esas grabaciones, atribuida a una conversación entre Olán y Pedro Salazar Beltrán, aparece una referencia al Tren Maya que volvió a cobrar relevancia después del descarrilamiento ocurrido en marzo de 2024.

En el audio se escucha la frase:

“Ya cuando se descarrile el tren, ya va a ser otro pedo”.

La grabación fue difundida por Latinus y retomada posteriormente por diversos medios. En ella también aparecen referencias a presuntos pagos y a la entrega de material para las obras ferroviarias.

A esto se suman investigaciones que han señalado la presunta participación de Olán en negocios relacionados con medicamentos, minas, balasto ferroviario y combustible, así como su cercanía con integrantes del círculo de los hijos de López Obrador.

Pero hasta aquí hay que hacer una precisión fundamental: estos señalamientos no equivalen por sí mismos a una sentencia judicial. La Fiscalía General de la República ha negado que exista actualmente una orden de aprehensión contra Olán, mientras que Claudia Sheinbaum ha señalado que cualquier investigación debe sustentarse en elementos de prueba.

Y entonces apareció Suiza.

TV Azteca siguió la pista hasta Lugano, donde Irving Pineda logró ubicar al empresario en una residencia de alto costo.

El reportero relató que el equipo periodístico tuvo que permanecer varios días para confirmar su presencia. Tras intentar entrevistarlo, Olán se negó a responder y, según TV Azteca, la situación escaló hasta un enfrentamiento con el equipo de grabación.

Pero después de que el reportaje se hizo público, el lugar quedó vacío.

Reportes posteriores señalan que la propiedad donde fue localizado ya se encuentra nuevamente disponible para renta, con un precio publicado de alrededor de 15 mil francos suizos mensuales.

El trabajo de TV Azteca deja así una pregunta mucho más grande que el paradero de un empresario:

¿Qué hay detrás de los contratos, negocios y relaciones que permitieron que un vendedor de materiales de construcción terminara participando en negocios millonarios relacionados con algunas de las obras más importantes del sexenio pasado?

Porque si las grabaciones, documentos y contratos publicados por distintos medios resisten una investigación formal, el caso Olán podría convertirse en una pieza para reconstruir una red empresarial mucho más amplia.

Y ahí es donde la historia podría ponerse realmente interesante.

No se trata solamente de saber dónde estaba Jorge Amílcar Olán.

La verdadera pregunta es:

¿Qué sabe, qué documentos existen y qué otras personas aparecen detrás de los contratos que hoy están bajo la lupa?

La investigación periodística ya abrió una puerta.

Ahora corresponde a las autoridades determinar, con pruebas y procedimientos legales, qué hay detrás de ella.

¿Estamos ante el principio de una investigación mucho más grande o el caso terminará quedándose solamente en otro escándalo político-mediático?

La caja ya está abierta. Falta saber qué hay dentro.

🗣️ Oaxaca Opina

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