Instinto Norticias. Oaxaca de Juárez Oax.- El reloj apenas rebasaba las cinco de la tarde cuando las primeras conversaciones comenzaron a mezclarse con el tintinear de los tarros de cerveza. El aroma del mezcal se confundía con el de la cebada recién servida, el limón exprimido sobre los vasos y el humo que lentamente dibujaba figuras en el aire. Afuera el tránsito seguía su ritmo cotidiano; adentro, la cantina «Sabor a Mí» se transformaba en una galería donde las paredes dejaron de contar historias de bohemia para hablar también de arte.
No había silencios solemnes ni el protocolo que suele envolver a una exposición tradicional. En su lugar, había risas, saludos entre amigos, clientes curiosos, trabajadores que hacían una pausa para observar las piezas y artistas que conversaban sin barreras con cualquiera que quisiera preguntar.
En una mesa cuadrada, apenas suficiente para reunir a varios compañeros, el artista plástico Ignacio García levantó la mano para pedir una caguama. El mesero apareció casi de inmediato. La botella terminó inclinándose sobre un par de tarros escarchados por el frío. Antes de cualquier pregunta, Nacho levantó el vaso.
Hoy estamos reunidos como una familia; artistas, clientes, trabajadores y los dueños del lugar. Gracias por abrir este espacio para demostrar que el arte también puede vivir aquí.
El brindis marcó el inicio de una charla que terminó convirtiéndose en una reflexión sobre el futuro del arte independiente en Oaxaca.
Mientras exprimía un limón sobre su bebida, Ignacio explicó que la intención fue llevar las galerías a lugares tradicionales del pueblo y para el pueblo
«Queremos acercar el arte: llevar las galerías hasta donde está la gente.»
Las palabras parecían cobrar sentido con solo mirar alrededor. Algunos visitantes observaban las ilustraciones colgadas entre botellas antiguas y anuncios de cerveza. Otros preguntaban directamente a los autores sobre las técnicas, los materiales o el significado de cada obra. Nadie parecía intimidado.
Ese, precisamente, era el objetivo.
Durante años, explica el artista, muchas personas han pensado que el arte pertenece únicamente a ciertos círculos o que hace falta conocer de pintura para acercarse a una obra.
«Queremos romper esa idea. Mucha gente dice: ‘yo no sé de arte’ o piensa que todo es muy caro. Nosotros queremos que cualquiera pueda entrar, mirar, preguntar, conversar con el artista y sentirse parte de todo esto.»
La conversación avanzó mientras los tarros seguían llenándose y la música de fondo acompañaba el recorrido entre grabados, ilustraciones y distintas propuestas visuales. Poco a poco la cantina dejó de ser únicamente un sitio para compartir una bebida; se convirtió en un espacio de encuentro donde el arte se mezcló con la vida cotidiana.
EL PROYECTO VA A MÁS ALLA DE UNA EXPOSICIÓN
Ignacio explicó que también buscan construir una red solidaria entre creadores, donde puedan apoyarse mutuamente para producir exposiciones, conseguir materiales, enmarcar obras o abrir nuevos espacios para quienes apenas comienzan.
«No se trata solamente de colgar cuadros. Queremos ayudarnos entre todos para que el arte siga creciendo y llegue a más personas.»
La segunda edición de esta iniciativa confirma que la idea comienza a tomar fuerza. La próxima parada será la Cantina Fitos, donde nuevamente las mesas, las paredes y las conversaciones servirán como escenario para otra muestra colectiva.
Además, el grupo prepara exposiciones en el Centro Cultural Futurama de la Ciudad de México, actividades en la Universidad y un proyecto muralístico acompañado de una galería en Puerto Escondido.
La tarde comenzaba a despedirse cuando Ignacio dio el último sorbo a su cerveza. Entonces resumió en una frase la esencia del proyecto.
«El arte tiene que ser más del pueblo. ¿Y dónde está el pueblo? También está en las cantinas. Aquí conviven todos: el albañil, el estudiante, el comerciante, el profesionista. El arte no debería tener puertas.»
Minutos después se levantó de la mesa y pidió la atención de los asistentes.
«Gracias por acompañarnos. Las obras están aquí para ustedes. Acérquense, pregunten, platiquen con los artistas.»
Las conversaciones volvieron a llenar el lugar. Algunos recorrían la exposición con una cerveza en la mano; otros intercambiaban opiniones frente a los grabados. La cantina seguía siendo cantina, pero por unas horas también fue galería, punto de encuentro y recordatorio de que el arte puede aparecer donde menos se espera, siempre que existan paredes dispuestas a contar nuevas historias.
Esta galería popular estará por 2 meses en las paredes del bar «Sabor a Mi«, ubicada en agencia de 5 Señores.
Artistas participantes
Felipe Morales
Oswaldo Ramirez
Hugo Tovar
Pacco Soirano
Xadani
Pedro Pacheco
Filogonio Naxin
Luzero Cruz
Morxa Olivera
Estela Montealegre
Emmanuel Valdez
Atún Tuner
Rocío Ramírez
Emmanuel Yost
Nereyda Domínguez
Painter Moreno
Abraham Solano
Ignacio García


















